LA VOZ DEL CORAZÓN

Cuando el silencio del Ser es escuchado, la voz del Padre aparece clara y radiante.

Ahí es cuando un ser sabe quién es, cuales son los pasos a seguir y su vida no depende de nada ni de nadie externo.

La voz del corazón, la voz del espíritu marcan los pasos claramente y la duda y el miedo desaparecen.

Escuchad claramente la voz de la Unidad, del UNO en vosotros, trabajad arduamente en ese propósito y habréis hallado el propósito de vivir, su sentido. Cada experiencia, cada encuentro, cada sentir está enfocado en ello y entonces  viviréis la vida con sentido y sin sufrimiento.

Viviréis en la materia el proceso del florecer, de la expansión y de la Unidad.

No os despistéis con distracciones u otros caminos, sed prácticos y enfocaos, pues antes o después la meta y el camino son únicos.

Enfocaos ahí y aprovechad la vida al máximo. Que no significa viajar mucho, divertirse mucho, ligar mucho, comer mucho,… eso no es que sea bueno ni malo, es una parte no el propósito máximo de la vida.

Si tomáis la vida en su verdadero sentido, en su verdadero propósito no necesitaréis viajar tanto, divertiros tanto, ligar tanto, comer tanto,,… sino que haréis un uso consciente de ello desde vuestro ser y haréis lo que corresponda a cada momento desde otro tipo de disfrute, el interior. Desde ahí estaréis saciados y no tendréis la necesidad de que las cosas os sacien, las haréis desde la plenitud no desde la carencia.

Desde el encuentro profundo y verdadero hallaréis la libertad tan arduamente buscada porque la verdad anida en vuestro corazón y sólo necesita ser descubierta y aflorar. En ese punto la vida será plena, consciente y productiva.

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